01
Posición base
Todo comienza en la postura. Rodillas ligeramente flexionadas, peso centrado sobre los metatarsos, caderas bajas y columna neutra. Una posición sólida es el primer factor de equilibrio y el punto de partida de cualquier ataque o defensa.
02
Desplazamientos
El luchador se mueve en pasos pequeños, manteniendo siempre la base estable. Los pies nunca se juntan. El desplazamiento en diagonal es la herramienta táctica que crea ángulos de ataque favorables y dificulta la respuesta del rival.
03
Penetración
La entrada al cuerpo del adversario es el momento más determinante del combate. La rodilla delantera debe tocar el tapiz antes de completar la proyección. El nivel de penetración, la velocidad y el control de la cadera definen la eficacia del derribo.
04
Clinch y control
El agarre cuerpo a cuerpo requiere control del centro de gravedad del rival. Los agarres más seguros se establecen en el cuello, las axilas y el tronco. Desde el clinch se ejecutan proyecciones, giros y exposiciones que valen hasta tres puntos.
05
Trabajo de suelo
Una vez derribado el rival, el objetivo es la exposición de hombros. El control de muñeca, el paso del brazo y el puente del rival son los elementos decisivos en el trabajo de suelo. La técnica de «raspe» es una de las acciones de control más utilizadas en competición.